El poder de la narrativa en la comunicación política.
- 10 feb
- 2 Min. de lectura
En política no siempre gana quien tiene la mejor propuesta. Muchas veces gana quien sabe contar mejor su historia. Eso es la narrativa política: el marco que le da sentido a las ideas, las conecta con la vida cotidiana y permite que la gente se identifique con lo que se dice.
La narrativa no es manipulación ni mentira. Es explicación con sentido humano.
¿Qué es una narrativa en comunicación política?
Una narrativa es la historia que responde, de forma sencilla, a cuatro preguntas clave:
¿Qué problema existe?
¿A quién le afecta?
¿Qué solución se propone?
¿Cómo cambiará la vida real de las personas?
Cuando un mensaje político no responde a estas preguntas, se vuelve técnico, lejano o irrelevante. Cuando sí lo hace, la gente entiende, recuerda y conecta.
Por qué las historias conectan más que los datos
El cerebro humano no está diseñado para memorizar listas de propuestas ni cifras. Está diseñado para recordar historias. Por eso una frase bien construida puede tener más impacto que un discurso de 30 minutos.
No es lo mismo decir:
“Vamos a mejorar la seguridad pública.”
Que decir:
“Quiero que puedas salir a la tienda de noche sin miedo. Que tu hijo regrese de la escuela y no estés pensando si algo le pasó en el camino.”
En el segundo caso, la persona se imagina la escena, se reconoce en ella y entiende qué significa la propuesta en su vida diaria.
Narrativa no es inventar, es traducir
Un error común es pensar que la narrativa política es “adornar” la realidad. En realidad, es traducir una propuesta compleja a un lenguaje cotidiano.
Una buena narrativa:
No exagera.
No promete lo imposible.
No inventa problemas.
Explica con claridad por qué algo importa.
Cuando la política se llena de tecnicismos, la gente se desconecta. Cuando se explica con ejemplos reales, la política vuelve a ser cercana.
Qué pasa cuando no hay narrativa
Cuando no existe una narrativa clara:
Las propuestas se sienten iguales.
La ciudadanía no distingue diferencias.
Crece el desinterés y la apatía.
Aumenta la desconfianza.
Muchas personas no se alejan de la política porque no les importe, sino porque no entienden cómo les afecta.
Narrativa y participación ciudadana
Una narrativa bien construida no solo busca votos. Busca involucrar. Cuando la gente entiende el problema y se ve dentro de la historia, es más probable que participe, opine y se sienta parte del proceso.
La política que no emociona no mueve.Y la política que no mueve… se vuelve invisible.
Una lección clave para líderes y comunicadores
Quien comunica en política debe recordar esto:no se trata de hablar más, sino de explicar mejor.
Las historias bien contadas no sustituyen a las propuestas, pero sí les dan vida. Y en un mundo saturado de mensajes, la narrativa correcta puede marcar la diferencia entre conectar o desaparecer.
Porque sí: TODO COMUNICA.Y en política, la historia que cuentas puede valer más que mil discursos.
Por.- Oliver Olea






















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