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Narrativas colectivas y participación ciudadana: cuando comunicar es primero escuchar.

  • lotcomunicacion
  • hace 25 minutos
  • 2 Min. de lectura
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Durante muchos años, la comunicación pública y política se entendió como un proceso de una sola vía: alguien hablaba y los demás escuchaban. Hoy ese modelo está quedando atrás. En un mundo más informado, conectado y exigente, comunicar ya no es solo decir, es construir junto con la gente.

De ahí surge un concepto clave: las narrativas colectivas.


¿Qué son las narrativas colectivas?

Son relatos que no se imponen desde el poder, sino que se construyen con la participación de la comunidad. No parten de “esto es lo que vamos a hacer”, sino de “esto es lo que estamos pensando, ¿qué opinas?”.

Cuando una persona siente que su voz cuenta, no solo entiende una decisión: la hace suya.


De hablar a hablar con

Cada vez más gobiernos locales, instituciones y organizaciones están entendiendo que:

  • informar no es lo mismo que involucrar,

  • comunicar no es lo mismo que escuchar,

  • y convencer no es lo mismo que generar confianza.

Por eso están incorporando herramientas como:

  • encuestas abiertas,

  • foros comunitarios,

  • consultas digitales,

  • mesas de diálogo,

  • presupuestos participativos.

Estos espacios permiten que las personas no sean solo receptoras del mensaje, sino parte activa de la historia.


Un ejemplo concreto

En un municipio de Jalisco se realizó una consulta abierta para decidir en qué invertir parte del presupuesto cultural. Los ciudadanos pudieron opinar, proponer y priorizar proyectos.

El resultado fue doble:

  • Se tomó una decisión más cercana a las necesidades reales.

  • Se fortaleció el sentido de pertenencia y corresponsabilidad.

La gente no solo aceptó la decisión: la defendió, porque fue parte del proceso.


¿Por qué esto genera más confianza?

Porque cuando alguien participa:

  • entiende mejor las limitaciones,

  • valora más las decisiones,

  • y se compromete con los resultados.

La participación no elimina el conflicto, pero sí reduce la desconfianza. Y en comunicación pública, la confianza es el activo más valioso.


El papel de la tecnología

Las plataformas digitales han facilitado estos procesos:

  • formularios en línea,

  • consultas por apps,

  • espacios de opinión en tiempo real,

  • votaciones digitales.

Pero ojo: la tecnología no sustituye la voluntad política ni la escucha real. Si la participación es solo simulación, el efecto es contrario.


El riesgo de no escuchar

Cuando las instituciones no abren espacios de participación:

  • crece la distancia con la ciudadanía,

  • aumentan la desinformación y el enojo,

  • se debilita la legitimidad de las decisiones.

En cambio, cuando se escucha de verdad, incluso las decisiones difíciles se comprenden mejor.


La gran enseñanza

Incluir voces no solo aporta ideas.Crea compromiso, identidad y confianza.

Las narrativas colectivas no hacen más lento el proceso de gobierno o gestión. Lo hacen más sólido.


Porque sí: TODO COMUNICA.Incluso cuando dejamos espacio para que otros hablen… y decidimos primero escuchar.


Por.- Oliver Olea





 
 
 

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