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Comunicación clara en desastres naturales: un deber del gobierno

  • lotcomunicacion
  • 24 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

Los desastres naturales —sismos, huracanes, inundaciones o incendios— no solo ponen a prueba la infraestructura de un país. También ponen a prueba su capacidad de comunicar con claridad y rapidez. En esos momentos críticos, la información puede ser tan importante como el agua o la electricidad: puede salvar vidas.


Cuando comunicar es sobrevivir

Durante el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en México, los canales de radio y televisión interrumpieron su programación habitual para transmitir información en tiempo real. Mientras tanto, las redes sociales se saturaron, los teléfonos colapsaron y la incertidumbre creció. Fue en la radio local y en los medios tradicionales donde la población encontró datos confiables: rutas de evacuación, ubicación de refugios, alertas de réplica.

Esa experiencia nos enseñó algo valioso: una comunicación breve, precisa y accesible puede marcar la diferencia entre el caos y la calma.


El papel del gobierno

En situaciones de crisis, la comunicación gubernamental no es un accesorio ni un trámite burocrático: es parte de la respuesta de emergencia. Los ciudadanos esperan que sus autoridades les den tres cosas esenciales:

  1. Orientación inmediata: ¿qué hacer en los primeros minutos?

  2. Información confiable: ¿dónde acudir y qué servicios están disponibles?

  3. Transparencia y calma: mensajes claros que transmitan confianza, no confusión.

Cuando el gobierno comunica mal —ya sea con mensajes contradictorios, tardíos o incompletos— aumenta la sensación de desprotección y abre espacio a rumores y desinformación. Por el contrario, cuando comunica bien, genera confianza y coordina mejor los esfuerzos ciudadanos.


La comunicación como infraestructura de emergencia

Así como existen planes de protección civil, debe existir un plan de comunicación de crisis preparado para activarse de inmediato. Este debe incluir:

  • Canales oficiales en medios tradicionales y digitales.

  • Protocolos de mensajes claros, breves y verificados.

  • Voceros entrenados en manejo de crisis.

  • Estrategias para contrarrestar la desinformación en redes sociales.

Porque, en momentos de desastre, la comunicación también es infraestructura crítica.


Conclusión

Los desastres naturales no se pueden evitar, pero sus consecuencias sí se pueden mitigar con preparación y coordinación. En este escenario, el papel del gobierno como comunicador es tan vital como el del rescatista o el médico.

Recuerda: TODO COMUNICA. Y en momentos críticos, comunicar bien puede salvar vidas.


Por.- Oliver Olea


 
 
 

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